viernes, 4 de febrero de 2011

Lo Que Nunca Quisiste Oir (II)

Es muy difícil enterrar recuerdos y olvidar a personas que han significado lo suficiente como para echarte a llorar sin consuelo.
Es más difícil aún no querer hacerlo. Pero convierten tu propia vida en un infierno. Te amargan los días. Pero, ¿por qué dejas que ocurra eso? Ni siquiera tú lo sabes.
Sigues con esas personas porque quizá piensas que has sufrido mucho para tirarlo todo en un segundo. Pero hay que pensar dos cosas: ¿prefieres seguir con ellos y pasarlo mal? O, por el contrario, ¿prefieres quitar a aquellos que te lo hacen pasar mal? Porque quizá el problema no son todos, sino algunos. Puede que a esos "algunos" les tengas mucho aprecio pero, ¿te lo tienen ellos a ti? ¿Merecen que lo pases mal por su estupidez? Yo creo que no. Hay quien prefiere, en estos casos, dejar que corra el viento y listo. Y, efectivamente, el viento pasa y se lleva lo malo. Pero, igual que se lo ha llevado, lo vuelve a traer. Y te vuelves a preguntar: ¿qué hago? No quieres darles de lado porque te sentirías más sola aún, pero si a ellos les da igual será porque no les importas. Y, ¿quién quiere estar con gente que no le aprecia?
La amistad es algo más que el simple hecho de salir por ahí; es la confianza, es el respeto, es el apoyo...es todo lo que para ti sea valioso.
Un amigo no es una persona con la que simplemente puedas quedar para salir; es aquella persona a la que sientes que se lo puedes contar todo; es aquella persona que SIEMPRE te dirá la verdad; es aquella persona que intentará ayudarte para que no sufras y que te guiará para evitar que vuelvas a cometer los mismos errores; es aquella persona que siempre estará ahí para TODO; es aquella persona que no te traiciona.
¿Crees que un amigo de verdad te desea lo peor? ¿Crees que un amigo de verdad quiere que llores, que sufras? ¿Crees que un amigo de verdad te critica a tus espaldas?... La respuesta a estas cuestiones está muy clara.
Pero es difícil encontrar un amigo de verdad cuando ellos mismos te han defraudado una y otra vez; cuando ellos mismos te han enseñado que no puedes confiar en nadie... Es triste, lo sé, pero es la realidad; es mi realidad.

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